Generar valor para las comunidades en las que operan es una preocupación cada vez mayor entre las empresas. Muchas entienden que su prosperidad no radica exclusivamente en el beneficio económico sino que solamente podrán crecer y desarrollarse si sus entornos también lo hacen.

Para debatir sobre el tema, en diciembre de 2016, Montevideo Refrescos, embotellador de Coca-Cola en Uruguay, organizó un encuentro denominado “Sustentabilidad: creando valor compartido”, en el que la Compañía presentó su visión y avances en la materia y convocó a expertos en el tema para compartir aprendizajes.

“No hay modo de hacer negocios si no es en colaboración con otros actores de la sociedad”, destacó Andrewina Mc Cubbin, Directora General de Montevideo Refrescos, sobre el espíritu de la convocatoria y también acerca de la forma que tiene la Compañía para hacer negocios. “La búsqueda de la sustentabilidad es un camino continuo.” Tras asegurar que “los negocios exitosos lo son en comunidades exitosas”, la directiva agregó: “Cada día avanzamos más pero sabemos que siempre hay más oportunidades y desafíos por delante”.

En ese sentido, la sustentabilidad es un concepto central para la Compañía y el foco está puesto en tres pilares: promover el bienestar de las personas, trabajar por el desarrollo de las comunidades en las que opera y cuidar el medio ambiente.

Para el primero de los pilares, Coca-Cola trabaja e invierte esfuerzos constantes en investigación y el desarrollo de nuevos productos para ofrecer diversas opciones que se ajusten a las necesidades y preferencias de los consumidores.

En cuanto a la relación con la comunidad, Mc Cubbin, expresó:En 2017 llevaremos adelante, junto con Endeavor Uruguay, un programa destinado a empoderar a más de 450 mujeres uruguayas porque entendemos que el empoderamiento de la mujer es un pilar fundamental en el desarrollo de la economía y de la comunidad. Este proyecto está en línea con el objetivo global de Coca-Cola de empoderar a 5 millones de mujeres emprendedoras de su cadena de valor, para el año 2020”.

Sobre el cuidado del medio ambiente, en 2007 a nivel global, Coca-Cola asumió el compromiso (para 2020) de reabastecer a las comunidades y a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus productos y en sus procesos productivos. Para alcanzarlo, se realizan iniciativas en diversos lugares del mundo. En Uruguay, un ejemplo es el proyecto de conservación del agua desarrollado en el Valle del Lunarejo, ubicado en el departamento de Rivera. Esta iniciativa comenzó en el segundo semestre del 2016 y tiene por objetivo conservar alrededor de 3.000 hectáreas de bosque nativo y conservar sus fuentes de agua.

“El Valle del Lunarejo es un área protegida muy importante del Uruguay, declarada el año pasado reserva de la biósfera de la UNESCO. Es exclusiva dentro del país y también a nivel de la región. Sus nacientes de agua deben ser conservadas porque muchas comunidades dependen de ellas”, explicó Aler Donadio, Presidente de la Fundación Instituto del Río Negro (INDRA), durante el encuentro. Del proyecto participa también Fundación Avina y cuenta con el apoyo de Coca-Cola y de los gobiernos, departamental y nacional, mediante la Intendencia de Rivera y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. “Esta alianza es muy importante. Tanto como lo es el aporte de la sociedad civil y las comunidades que viven allí, que muchas veces tienen las soluciones pero les faltan los recursos”, señaló Donadio sobre la importancia del esfuerzo compartido.

En ese sentido, Silvina Bianco, Gerente Senior de Asuntos Públicos para Coca-Cola en Uruguay y Paraguay, coincidió en que trabajar colaborativamente es clave para “tener un futuro mejor”. “Tenemos grandes desafíos y muchas oportunidades en el camino de la sustentabilidad. El trabajo en red tanto con ONG, expertas en cada área, así como con el sector público y privado hace que los esfuerzos realmente se multipliquen. Cuando trabajamos de manera coordinada los resultados son mucho más escalables, el impacto es más grande, el alcance es de largo plazo y los cambios son más duraderos”, señaló.

En el camino del valor compartido

A su turno, Dane Smith, Director General de FSG, la consultora norteamericana especializada en cambio social, se refirió a la importancia del valor compartido. Esta idea, según el experto norteamericano, implica un cambio de paradigma porque mientras que tradicionalmente se pensaba que la solución de los problemas sociales –como la pobreza o la falta de educación– eran responsabilidad del Gobierno y de fundaciones filantrópicas, hoy el valor compartido enseña que existen oportunidades para que las compañías desarrollen servicios o productos que ayuden a resolver esos problemas y, a la vez, puedan hacer negocios.

El experto destacó el trabajo de Coca-Cola. “Me impresiona mucho la importancia que le da al tema y cómo se integra a la estrategia de la Compañía”.  Dane subrayó también el rol que tienen la innovación y el trabajo en equipo de empresas, instituciones y gobiernos a la hora de poner en marcha proyectos y estrategias de valor compartido.

“Otro ejemplo de empresa líder es Intel, que tiene un programa de valor compartido en el área educacional en varios países en Sudamérica y ya han capacitado a miles de profesores para usar tecnología en las clases. Eso ha dado a Intel también un conocimiento sobre los problemas educacionales y le ha permitido desarrollar varios productos que le garantizan una mejor penetración en este mercado”, dijo Dane. Y agregó: “Se puede pensar en casi cualquier problema social como una oportunidad de mercado”.

Fuente: Canal de Youtube The Coca-Cola Co.


Si querés conocer más sobre las ideas de Dane Smith, leé esta entrevista.