Nuestro sistema de uso eficiente del agua ha mejorado durante 13 años consecutivos. Cuando comenzamos este viaje, en 2004, utilizabamos 2,7 litros de agua para hacer un litro de producto. Esto significa que un litro de agua estaba en el producto y otros 1,7 litros se utilizaba en el proceso de fabricación, sobre todo para mantener los equipos limpios. Hoy en día, estamos usando 1,98 litros de agua para hacer un litro de producto y estamos trabajando para reducirlo a 1,7 litros de agua por litro de producto (una mejora del 25%) en 2020. Pero, ¿qué significa esto?

En 2015, se utilizaron unos 300,19.000 millones de litros de agua para producir aproximadamente 151,1 mil millones de litros de producto (por ejemplo, Coca-Cola, Coca-Cola Light y Coca-Cola Zero) que se vende a los consumidores en más de 200 países y territorios en todo el mundo. Eso significa que 151,1 mil millones litros de agua llegan a nuestros productos y a los consumidores. Y utilizamos 149,09 mil de millones de litros de agua en nuestro proceso de fabricación para hacer los 151,1 mil de millones de producto en nuestras operaciones. Por lo tanto, esa es la definición de uso eficiente del agua: la cantidad de agua que se necesita para hacer nuestro producto.

Nuestro objetivo para el 2020 es desafiante. La buena noticia es que estamos en camino de cumplir nuestra meta y en muchas partes del mundo estamos adelantados a lo programado. De hecho, en los Estados Unidos, México, el Pacífico Sur, Europa Occidental y Turquía tenemos plantas de embotellado que ya están utilizando 1,7 litros de agua o menos para hacer un litro de producto. Algunas, incluso, están operando a 1,4 litros de agua por litro de producto. Nuestro progreso en el uso eficiente del agua nos sitúa entre las empresas líderes en la industria de bebidas de acuerdo con un reciente informe de evaluación comparativa de la Beverage Industry Environmental Roundtable (en inglés).

Entendiendo nuestra huella hídrica

El factor clave en la mejora del uso eficiente del agua es reducir o eliminar el uso del agua en nuestros procesos de fabricación. Con los años hemos realizado inversiones significativas en nuevas tecnologías y procedimientos operativos que sustituyen o reducen el uso del agua en nuestras operaciones. Con el fin de ampliar estas mejoras, tenemos que entender dónde se utiliza el agua y dónde tenemos oportunidades de avanzar en esta misma línea.

La huella hídrica, un enfoque para evaluar el volumen total de agua utilizada para producir un producto, nos ayuda a extender nuestra visión de cómo usamos el agua en nuestros procesos de fabricación y cadena de suministro. Nuestros estudios han demostrado que alrededor del 80% de la huella hídrica total de nuestros productos proviene del ingrediente agrícola de nuestra cadena de suministro. Como socios fundadores de la Water Footprint Network hemos trabajado con organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y The Nature Conservancy (TNC, por sus siglas en inglés) para evaluar el agua que contienen nuestros productos, los envases y los ingredientes, para que podamos entender mejor las implicaciones para nuestro negocio y así trabajar para reducir los impactos.

En colaboración con TNC, ONG internacional dedicada a la conservación de la biodiversidad y el medio natural, hicimos el informe Product Water Footprint Assessments: Practical Application in Corporate Water Stewardship (en inglés), que explora la utilidad y la aplicación práctica de la metodología de la huella hídrica para comprender nuestro uso del agua en toda la cadena de valor y para identificar los impactos de ese uso y las acciones de respuesta asociados.

Se realizaron estudios de la huella hídrica en relación con los siguientes productos e ingredientes de Coca-Cola:

● Coca-Cola ® en una botella PET de 0,5 litros producida en los Países Bajos;

● El azúcar de remolacha que se suministra a las plantas embotelladoras de Coca-Cola Europa;

● El jugo de naranja producido para el mercado de América del Norte.

Según estos estudios, la mayor parte de la huella hídrica de los productos evaluados provino del campo, no de la fábrica. Esta conclusión mostró la oportunidad de participar más directamente con nuestros proveedores de ingredientes agrícolas en la promoción del uso sustentable del agua. Guiados en parte por estos resultados, nos hemos centrado en estudiar las huellas "azules", “verdes” y "grises” del azúcar de remolacha, el jugo de naranja y la Coca-Cola para ayudar a precisar los posibles impactos sobre la sustentabilidad en regiones de cultivo específicas.

Evaluar la cantidad de agua utilizada para cultivar los ingredientes de nuestro producto no es suficiente, también es necesario hacer frente a los efectos de ese uso. Entender el impacto es importante porque las huellas hídricas grandes pueden ser sustentables en las zonas ricas en agua y las que son muy pequeñas pueden significar riesgos para la sustentabilidad en los lugares donde el agua es escasa. Obtener una clara comprensión de los impactos ambientales nos proporciona una mejor orientación para priorizar áreas de preocupación. Coca-Cola en Europa ha propuesto una metodología para la evaluación de la sustentabilidad de la huella hídrica que considera los impactos y también la cantidad de agua.

Poniendo el foco en prácticas de agricultura sustentable

En julio de 2013 nos comprometimos públicamente a proveernos de forma sustentable de nuestros ingredientes agrícolas clave: caña de azúcar y azúcar de remolacha, jarabe de maíz alto en fructosa, estevia, té, café, naranjas, limones, uvas, manzanas, mangos, pulpa y papel de fibra para el envasado, aceite de palma y soja. Al mismo tiempo, también anunciamos nuestros Principios de Agricultura Sustentable (SAGP por sus siglas en inglés), que se desarrollaron a lo largo de varios años en colaboración con nuestros socios de las ONG, socios embotelladores y proveedores. Debido a que la cadena de suministro agrícola es compleja y cada ingrediente es diferente, los SAGP trazan los lineamientos sobre nuestras expectativas en toda la cadena de suministro, alineados con nuestro objetivo de 2020.

El agua utilizada en el proceso de fabricación, entonces, es tratada adecuadamente y se vuelve a introducir a la naturaleza a un nivel que sea compatible con la vida acuática. Estamos trabajando para reponer el agua utilizada en nuestros productos en los proyectos comunitarios de agua (por ejemplo, acceso a agua potable y reforestación).

Si querés conocer más sobre cómo cuidamos el agua en nuestra planta de Montevideo Refrescos visitá leé la nota Agua: un ahorro que se mide en millones de litros.

Mejorando nuestro uso eficiente de agua

Objetivo: mejorar el uso eficiente del agua en las operaciones de manufactura en un 25% en comparación con 2010 para 2020.

Progreso: en camino. En 2015 mejoramos nuestro uso eficiente del agua en un 2,5%. Esto significó una mejora total de 12% desde 2010 y un 27% desde 2004, cuando comenzamos a informar sobre el progreso de eficiencia como sistema global.