Como María Luisa Martínez siempre quiso hacer del mundo un lugar mejor, decidió estudiar Derecho para poder ayudar a las personas más vulnerables por medio de la asistencia jurídica. Sin embargo, tras ingresar a la comunidad Global Shapers, una red global conformada por jóvenes líderes de 20 a 30 años, se dio cuenta de que “el que impacto que quería causar era otro”. Tras realizar diversos cursos de especialización en el área de gestión de negocios y administración, dio el paso que faltaba para unir su objetivo de promover la inclusión financiera con la expansión tecnológica y fundó –junto a un equipo de otras siete personas– Kuelap, una plataforma de servicios bancarios en la nube, que puede usarse sin necesidad de ser instalada en la computadora.

“Nuestra meta es lograr que la plataforma integre a todas aquellas personas que no están dentro del sistema financiero y también a las que acceden a servicios financieros de baja calidad. Entiendo que la inclusión financiera es uno de los pilares fundamentales de la inclusión social, ya que permite acceder a mejores posibilidades, como créditos bancarios. Además, cuando hay inclusión financiera los gobiernos son mucho más transparentes, porque todas las transacciones están registradas en línea y en tiempo real, lo que disminuye la corrupción y evita delitos de lavado de dinero, de narcotráfico o terrorismo”, señala María Luisa.

La plataforma, que se lanzó en marzo de 2017 y tiene como público objetivo a instituciones financieras que no pueden afrontar los altos costos de un software bancario común, todavía está en fase de pruebas por parte de potenciales clientes en América Latina, África y Asia. El Banco de Desarrollo Islámico es uno de ellos.

“Kuelap es una plataforma Software as a Service (Saas), pero a nosotros nos gusta hablar de ‘banking as a service”, explica María Luisa. “Una pequeña cooperativa o microfinanciera no puede costear un software integral bancario y, en algunas regiones más aisladas, llegamos a ver que hay instituciones que anotan las transacciones que realizan en cuadernos de papel o en planillas de Excel, lo que es completamente inviable”, añade la actual curadora de Global Shapers Montevideo, uno de las 438 sedes que conforman la comunidad mundial de más de 5.500 millenials con experiencia de liderazgo, trayectoria y un alto compromiso para generar impacto social, de la que Coca-Cola es socia fundadora.

Según María Luisa, este nuevo sistema bancario no demanda computadoras potentes, grandes bancos de datos ni mantenimiento por parte de ingenieros. “Usar Kuelap es tan sencillo como manejar redes sociales como Facebook o una cuenta de correo electrónico”, describe. Otra ventaja en relación a la competencia es que funciona bajo el sistema de ganancias compartidas, lo que permite ayudar a preservar la sustentabilidad financiera de las instituciones clientes.

“Kuelap también tendrá impacto en el usuario final, ya que posibilita que una persona, aunque esté en el rincón más remoto del planeta, pueda acceder a un préstamo por mensaje de texto o hacer pagos con el teléfono celular, sin necesitar tarjeta de débito o crédito y ni siquiera Internet”, se entusiasma María Luisa. Con todo, reconoce que los beneficios para los ciudadanos dependerán mucho de que se desarrolle una cultura financiera que lo haga posible, como ya ocurre en países como China, en donde el dinero electrónico es muy popular.

El deseo de innovar

Cuatro años atrás, mucho antes de que Kuelap estuviera en su mente, María Luisa se sumó a la comunidad de Global Shapers tras ver un llamado promovido por Coca-Cola en uno de los principales diarios del país. Era para fundar la sede de Montevideo.

“Estaban convocando a jóvenes con potencial de liderazgo de entre 20 y 30 años para integrar esta red mundial. Como todos los que nos postulamos en ese momento, yo no sabía de qué se trataba, más allá de que el objetivo era causar un alto impacto social, una de mis pasiones”, recuerda.

“Global Shapers marca un antes y un después en mi vida –asegura María Luisa-. Cambió completamente mi forma de ver el mundo, relacionarme con mis pares, con la comunidad, con los adultos. Cuando ingresé era una estudiante de Derecho que siempre había tenido el interés por la inclusión social y creía que ayudar a los más vulnerables por medio de asistencia jurídica era mi camino. Gracias a Global Shapers me di cuenta de que no era lo que realmente quería hacer y por eso decidí dar un salto en mi carrera y cambiar 180 grados lo que estaba haciendo.”