“Cada vez que usted goza tomando Coca-Cola recuerde que muchas personas en su comunidad se ocupan en la fabricación de las botellas (…) muchas más manufacturan las tapas que sellan el sabor único (…) otras trabajan en la construcción de enfriadoras (…) un gran número está encargado de distribuir la Coca-Cola por todo el país”. Así se promocionaba a la gaseosa más famosa en un aviso de los años ‘50 en Uruguay.

Desde su llegada al país en 1943, la Compañía estuvo presente en diferentes momentos de la vida de los uruguayos, con protagonismo indiscutido en festejos, cenas familiares, vacaciones en la playa o la montaña y hasta en películas históricas. Pero también cumplió un rol aún más fundamental: ayudó a crear valor socio-económico para la sociedad.

En estos 74 años, The Coca-Cola Company pasó de ser una empresa que daba sus primeros pasos en el país a transformarse en una Compañía integral de bebidas. A pesar de esta evolución, hay algo que sigue presente desde el día uno, ya que al adquirir cualquiera de sus 31 opciones de bebidas - 42% de las cuales son bajas o sin calorías- implica algo más que disfrutar de un producto de alta calidad: en la actualidad, el Sistema Coca-Cola  genera en Uruguay más de 2.800 empleos directos e indirectos, abastece a 29.000 clientes, cuenta con 26 centros de distribución en todo el país (entre propios y tercerizados), una planta embotelladora y, en los últimos años, contribuyó a la economía uruguaya con inversiones por U$S 16,2 millones.

Hoy como ayer, Coca-Cola refresca al mundo y genera un impacto positivo en las comunidades en las que opera.

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