Las empresas globales y las organizaciones sin fines de lucro deben trabajar juntas para enfrentar los desafíos más urgentes del mundo y ayudar a los más débiles y vulnerables.

Ése fue el mensaje de James Quincey, Presidente y CEO de The Coca-Cola Company, en su discurso inaugural de la Convención Internacional del Rotary en el Centro Mundial de Congresos de Georgia, Atlanta (Estados Unidos), en junio de 2017.

En un escenario que contó con la presencia de Bill Gates; el embajador Andrew Young; la leyenda del golf Jack Nicklaus; el actor Ashton Kutcher; el gobernador de Georgia, Nathan Deal; y el alcalde de Atlanta, Kasim Reed, Quincey explicó que las compañías y las organizaciones sin fines de lucro como el Rotary tienen un poder único para fortalecer a las comunidades y mejorar los esfuerzos humanitarios en una era de rápida transformación, desorden e incertidumbre.

“Hoy, los titulares de los medios están llenos de desafíos que nos afectan a todos en esta sala y a la mayor parte de los sectores de la sociedad. Desafíos que tienen que ver con nuestro entorno. Con los derechos humanos y el padecimiento. Con conflictos y guerras. Con la educación, el estado de derecho, el cuidado de la salud, y la lista continúa”, enumeró Quincey. Y agregó: “Una cosa es clara: ninguna compañía, nación u organización puede resolver estos problemas por sí sola. Más que nunca, es necesaria nuestra cooperación colectiva, acción y responsabilidad”, expresó frente a más de 23.000 rotarios.

Para provocar un cambio real, compañías como Coca-Cola deben comprender claramente las necesidades de las personas a las que prestan servicio, dijo Quincey. También precisan una estructura y una cultura que les permita actuar rápida y eficazmente. Y las empresas globales y las organizaciones civiles, tales como el Rotary, deben encontrar las áreas en las que sus capacidades y objetivos únicos se entrecruzan.

Asegurarnos de que la Compañía tiene la “licencia social para operar en cada comunidad en la que prestamos servicio” es fundamental, dijo Quincey. El “ciclo virtuoso de crecimiento” de Coca-Cola comienza con las marcas centradas en el consumidor, apoyadas por un sistema de distribución mundial omnipresente. El respaldo de las personas que aman las marcas debido al valor social, económico y ambiental perdurable que crean, conduce a una continua inversión en ventas, infraestructura, marketing, desarrollo de las personas, innovación y prácticas empresariales sustentables.

“Cuando hacemos esto, y de la manera correcta, no sólo servimos mejor a nuestros grupos de interés y comunidades, sino que además creamos un negocio más fuerte, más eficiente y productivo”, dijo Quincey. “Operamos en prácticamente todas las comunidades de más de 200 países. Sin comunidades saludables y sustentables, no podemos tener negocios saludables y sustentables”.

James Quincey, CEO de Coca-Cola: “El progreso se logra estableciendo alianzas”
CRÉDITO Monika Lozinska

El agua, las mujeres y el bienestar de la comunidad

Quincey expresó que el objetivo de Coca-Cola es alinear sus intereses empresariales con los de las comunidades en las que opera y hacer una diferencia en las áreas en donde la Compañía es la más calificada, creíble y capaz. Su foco está puesto en crear “valor compartido” en tres áreas críticas: agua, mujeres y el bienestar de la comunidad.

'Cada vez más empresas están descubriendo que tenemos algo más valioso que el dinero para ofrecer para el bien de las personas. Y eso es nuestra experiencia. Nuestro know-how. Nuestras fortalezas únicas y específicas'.



En 2007, Coca-Cola se comprometió públicamente a devolver a la naturaleza y a las comunidades cada litro utilizado en sus bebidas y su producción para 2020.

Por otra parte, la iniciativa 5by20 busca lograr el empoderamiento económico de 5 millones de mujeres emprendedoras también para ese año. Trabajando con diversos socios alrededor del mundo, Coca-Cola ha llegado a 1,7 millones de emprendedoras brindándoles capacitaciones empresariales, tutorías y mejor acceso al capital.

“Cada vez más empresas están descubriendo que tenemos algo más valioso que el dinero para ofrecer para el bien de las personas. Y eso es nuestra experiencia. Nuestro know-how. Nuestras fortalezas únicas y específicas”, dijo Quincey.

Las alianzas entre empresas la sociedad civil que están arraigadas en una visión clara, con una tendencia a la acción, y un voluntad implacable de asumir responsabilidades son el nuevo modelo para el éxito, concluyó Quincey.

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