“Si mañana desaparece el ser humano de la Tierra, este planeta seguirá girando alrededor del sol”, advierte, no sin sorna, el filósofo colombiano Bernardo Toro.

Individuos, barrios, pueblos, ciudades, países… Los seres humanos nos organizamos en sociedades, caracterizadas por infinitos tipos de relaciones: familiares, amigos, compañeros de clase, colegas, clientes. Esas relaciones se establecen con la vista puesta en la supervivencia de la especie, la producción de bienes para no perecer, la convivencia o la búsqueda de un sentido a la existencia.

No hay forma de parar el rápido ritmo de esas relaciones, o transacciones, que persiguen la obtención de beneficios y el consumo de lo que venga por delante. Este sistema nos ha llevado a un  mundo en el que el futuro ya no es tan luminoso como se creía, sino más bien una realidad distópica en la que todo puede empeorar si no se toman medidas.

“O aprendemos a cuidar o pereceremos”, alerta Toro, encargado de inaugurar desde el estrado del MALBA el Foro Sustainable Brands Buenos Aires 2017, que contó con el auspicio de Coca-Cola. En su charla, centrada en “El valor de lo cotidiano en la construcción del bien común”, el filósofo explicó que la solución, el nuevo paradigma de la civilización, está en “aprender a cuidar” tanto a las personas como a los bienes ecosistémicos del planeta.

Un lugar para la ética

Mantener transacciones donde ambas partes ganen es la clave para que la sociedad prospere. Toro intenta promover la eliminación de las relaciones basadas en el beneficio de unos y la pérdida de otros, ya que, a su modo de ver, son las principales responsables de la inequidad del mundo actual. “Las transacciones ganar-perder destruyen valor social, emocional, espiritual, cultural, político y económico”, denunció.

Bernardo Toro, que también es responsable de la Estrategia País para Fundación Avina en Colombia, considera que el bien común se alcanzará cuando la gente aplique la filosofía del ganar-ganar y deje de intentar separar clases, superponer intereses y excluir a personas; es decir, cuando se sepa “crear valor económico y ético al mismo tiempo”.

La palabra ética se vuelve un término recurrente en su discurso. Su mensaje, precisamente, es que hay que darle más voz a esta palabra. “Sabemos conceptualmente que la mayor riqueza de una sociedad es el proyecto ético”. Para alcanzar esa conciencia de la importancia de la ética, y con ella el bien común, es necesario que se construya un pensamiento coherente en todos los lugares de la sociedad, ya sea en las familias, las casas, las escuelas, los clubes de actividades, el entorno laboral y el político, pero, ante todo, en la cotidianidad.  “Cuando todos estos espacios están orientados al estado social de derecho, hacia la dignidad humana, a cuidar los bienes ecosistémicos del planeta, la sociedad adquiere coherencia. Es en estos espacios cotidianos donde se forma el bien común”, resume.

Toro asegura ser consciente de la dificultad de esta meta, pero tener claro el norte ya es un gran paso y a partir de ahí se puede comenzar a aplicar la primera regla de comportamiento para alcanzarla: “Si lo que hago contribuye a la dignidad humana y a cuidar los bienes ecosistémicos del planeta, sin dudas estoy generando una transacción ganar-ganar”.

El encuentro Sustainable Brands puso en el centro del debate la función de las marcas para la construcción de un futuro sustentable. Si querés conocer la visión de Coca-Cola, leé este artículo.

Si querés leer sobre el encuentro “Sustentabilidad: creando valor compartido”, organizado en Uruguay por Coca-Cola, lee esta nota.