Se podría decir que es una de las grandes paradojas de la época. La modernidad trajo beneficios significativos a la humanidad como el aumento del total de la riqueza, mejoras en la salud y la nutrición, el fin de enfermedades horribles y el aumento general del nivel de vida. A pesar de eso, en el mundo, la disparidad de las riquezas está aumentando dentro de comunidades y naciones, y también entre ellas. Las consecuencias son profundas y pueden no ser completamente entendidas hasta que no pase cierto tiempo.

En un discurso en agosto de 2016 en el Museo de la Acrópolis en Atenas, Grecia, Muhtar Kent, el Director Ejecutivo y Presidente de Coca-Cola, dijo que las empresas multinacionales como Coca-Cola pueden y deben ayudar a cerrar la brecha de la riqueza.

Hablando en un sitio conocido como la cuna histórica de la democracia, Kent ofreció una fuerte defensa de la capacidad y la responsabilidad del sector privado para hacer el bien en el mundo cerrando la división de riquezas.

“Sé que estando en el negocio global podemos hacer más, particularmente por aquellos que se encuentran en las circunstancias más duras: los pobres, los débiles, los desempleados y subempleados, los explotados y los que no tienen esperanzas. Las grandes empresas pueden ayudar a llevarles luz a su oscuridad”, dijo Kent a un grupo de líderes empresariales y cívicos que se reunieron para celebrar el 80° aniversario del Efthymiadis Agrotechnology Group.

Con la Acrópolis de fondo, Kent dijo que las grandes empresas pueden ayudar a mejorar la vida de los más oprimidos y desesperados en cuatro frentes: a través del crecimiento y creación de valor, a través de esfuerzos sustentables, en asociaciones con el gobierno y la sociedad civil, y compartiendo sus valores y el compromiso duradero con los trabajadores.

Director Ejecutivo y Presidente de Coca-Cola, Muhtar Kent


El valor como motor

“Primero y principal, podemos ayudar a aliviar las aflicciones económicas generando motores de crecimiento y creación de valor. Las empresas crean valor para nuestros accionistas, empleados y socios. Esto siempre ha sido así. Sin embargo, debemos ampliar el conjunto de las partes interesadas para quienes creamos valor”, dijo Kent.

Esa visión ampliada debe incluir a los mercados y las comunidades para los que las compañías sirve, el gobierno y las ONG asociadas y el público en general.

“Sé que estando en el negocio global podemos hacer más, particularmente por aquellos que se encuentran en las circunstancias más duras: los pobres, los débiles, los desempleados y subempleados, los explotados y los que no tienen esperanzas. Las grandes empresas pueden ayudar a llevarles luz a su oscuridad”, señaló Kent.

“Esta no es una idea nueva. Pero las multinacionales de hoy deben perseguirla con más pasión si vamos a seguir creciendo en un mundo cada vez más interconectado”, admitió Kent. 

Una parte fundamental de este esfuerzo es ser una empresa local en la mayor medida posible. Para el directivo, el modelo de negocios de Coca-Cola, que descansa en los socios embotelladores locales y en la gente local, ayuda a la Compañía a crear más valor en las localidades en las que opera.

Coca-Cola opera en Grecia desde 1969 y el Sistema hoy emplea más de 1.800 personas y genera otros 20.000 trabajos. Coca-Cola trabaja con 4.000 proveedores y 130.000 puntos de venta en ese país; el 96% de las bebidas que venden en Grecia son producidas localmente.

Creando valor comunitario

Kent dijo que las grandes empresas pueden hacer una diferencia eligiendo crear mayor valor en la comunidad. Coca-Cola, por ejemplo, está focalizado en “las tres W”: mujeres, agua y bienestar (en inglés: Women, Water, Wellbeing).

La Compañía está esforzándose para ayudar a cinco millones de mujeres emprendedoras globalmente a través de la iniciativa 5by20, con la ampliación de los enfoques más efectivos y llegando a las mujeres emprendedoras con entrenamiento en negocios, asesoramiento y mejora del acceso al capital.

En lo que se refiere al cuidado del agua, Coca-Cola  está trabajando para realizar su aporte. En 2007, la Compañía se comprometió públicamente a reponer a la naturaleza y a las comunidades cada litro de agua utilizado en sus bebidas y su producción para el 2020. En agosto de este año, la Compañía anunció que el objetivo había sido cumplido en 2015, cinco años antes de lo programado.

En los países con dificultades respecto a este recurso vital, como por ejemplo Grecia,  la iniciativa Misión Agua se focaliza en las islas que tienen problemas de agua, utilizando sistemas de captación en 29 islas griegas para devolver más de 200 millones de litros por año y mejorar las vidas de 49.000 personas.

"Podemos ayudar a aliviar las aflicciones económicas generando motores de crecimiento y creación de valor. Las empresas crean valor para nuestros accionistas, empleados y socios. Esto siempre ha sido así. Sin embargo, debemos ampliar el conjunto de las partes interesadas para quienes creamos valor."

El triángulo dorado y la regla dorada

Kent fue un defensor a largo plazo de lo que llama alianzas de “triángulo dorado” entre empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil como ONGs y universidades. Esas alianzas ayudan a terminar con la idea de que cada tipo de organización tiene ideas, experiencia y recursos limitados. Asociarse significa que “las oportunidades son realmente ilimitadas; cada sector aporta algo distinto y poderoso a la mesa”, dijo Kent.

En Grecia, Coca-Cola está trabajando con socios locales para apoyar al empleo joven y el emprendedorismo. La Compañía está asociándose al Global Shapers Athens Hub (un proyecto del Foro Económico Mundial), The Hellenic Initiative y más de 65 compañías en Grecia en el proyecto ReGeneration, un esfuerzo para brindarle a los graduados prácticas rentadas de seis meses. Más de 200 alumnos han sido parte hasta el momento y 85% de ellos encontraron un trabajo a tiempo completo al final del programa.

“Cuando hacemos negocios de forma correcta, todos ganan. Tenemos el poder de liberar el espíritu humano de maneras que enriquecen a toda la humanidad. Y yo creo que tenemos el deber de hacerlo”

Por último, Kent dijo que las empresas internacionales puede hacer una gran diferencia para las personas con bajos y medianos ingresos a través de la forma que conducen el negocio. Los negocios globales pueden difundir altos estándares tratando a la gente con dignidad y respeto, defendiendo los derechos humanos y a los derechos de los trabajadores y asegurándose que nadie sea explotado a lo largo de las cadenas de valor.

En resumen, Kent dijo, que la clave es seguir la regla de oro: tratar a otras personas como te gustaría que te traten a vos.

“Cuando hacemos negocios de forma correcta, todos ganan. Tenemos el poder de liberar el espíritu humano de maneras que enriquecen a toda la humanidad. Y yo creo que tenemos el deber de hacerlo. Hoy, más que nunca”, concluyó Kent.