La historia de Elena Tejeira podría haber sido la de cualquier otra chica uruguaya de clase media, pero cuando tenía 16 años el mundo que conocía se derrumbó: con su padre sin trabajo y una impagable deuda de alquiler, su familia debió abandonar la casa en la que vivía y mudarse a la residencia de un pariente lejano. Además, tuvo que comenzar el Liceo nocturno para poder trabajar durante el día como telefonista y ayudar a solventar los gastos familiares. A pesar de todos los obstáculos, Elena supo ser artífice de su destino: hoy es dueña de una reconocida empresa de catering, que desde hace 29 años lleva su nombre.

Antes de lograrlo, la joven tuvo que asumir el rol de “jefe de familia” en plena adolescencia. Como se sentía extremadamente infeliz con su trabajo, que le daba para pagar poco más que sus viáticos, decidió presentarse para un puesto de secretaria bilingüe que estaba más allá de sus calificaciones. Sin embargo, gracias a su personalidad arrolladora obtuvo el trabajo, y la empresa se encargó de su formación. Siete años después, la firma enfrentó una crisis económica y Elena se vio, a los 26 años y con dos hijas chicas, sin trabajo y sin rumbo claro.

Fue en ese momento que descubrió su talento para la cocina. Luego de realizar diversos cursos y capacitaciones comenzó a repartir volantes de puerta en puerta con sus hijas y a vender tortas entre sus vecinos. Su casa se convirtió en el centro de operaciones, como oficina y cocina industrial, y su tiempo cada vez más estuvo dedicado al emprendimiento.

A medida que los clientes fueron aumentando, los servicios también se fueron diversificando: a la venta de tortas para pequeños festejos se sumaron servicios gastronómicos completos para eventos empresariales, con clientes de primera línea como Coca-Cola, Unicef y hasta embajadas. Así nació Elena Tejeira Catering Art; del amor de su dueña por organizar, crear, emprender y crecer.

Por su admirable trayectoria y ganas de triunfar, Elena fue una de las tres empresarias uruguayas elegidas para compartir su historia durante el lanzamiento de Emprendemos Juntas, el proyecto de la Coca-Cola y Endeavor Uruguay que busca empoderar a 500 mujeres uruguayas. El programa es la versión local de 5by20, iniciativa global de Coca-Cola cuyo objetivo es empoderar económicamente a cinco millones de mujeres pertenecientes a su cadena de valor para el año 2020.

“Tanto en Uruguay como en el resto del mundo sabemos de las dificultades que atraviesan las mujeres para poder conciliar familia y trabajo. Si hacés la cuenta, entre lo que ganás y lo que se gasta en niñeras creo que muchas veces es más conveniente quedarse en casa. Pero la verdad es que es muy importante poder realizarnos y hacer algo que nos gusta y motiva. Felizmente, cada vez hay más oportunidades y un ecosistema emprendedor que crece”, afirma Elena, que hoy es presidente de la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU).

Desde OMEU, la empresaria busca vehiculizar todas las oportunidades de apoyo a la mujer en Uruguay y combatir esa mentalidad tan instalada de que para ellas las cosas son más difíciles. “Pero claro, es imposible pensar que podés armar tu propio negocio sola. Es sumamente necesario tener la posibilidad de asistir a mentorías grupales y personales, talleres y capacitaciones”, destaca. Y agrega: “Antes, las mujeres no trabajaban. Incluso nosotras somos las madres que educamos a las niñas y los niños para un mundo machista. Hay que profundizar mucho en educación para lograr minimizar la diferencia de género y que la mujer pueda desarrollarse con igualdad de condiciones”, añade.

Aun así, Elena asegura que nunca sintió que el hecho de ser mujer haya influenciado en su carrera de manera negativa. “Nunca me planteé si las cosas hubieran sido más fáciles si fuera hombre; no puedo hacer esa diferenciación. Hay muchos más chefs varones que mujeres y suelen ser más exitosos, pero no siento que yo haya tenido más barreras en mi negocio por ser mujer”, aclara.

“Cuando miro hacia atrás, siento gratitud por mi trayectoria. Me considero una persona muy feliz y, además de mi éxito profesional, mi mayor logro son mis hijas. Florencia e Inés son emprendedoras y lo están haciendo con esmero. Las admiro mucho y eso me hace sentir que todo mi esfuerzo ha valido la pena”, concluye.

Si querés saber más sobre Emprendemos Juntas leé esta nota.