Innovar, sumar y transformar. Inspirada por su deseo de hacer del mundo un lugar mejor, Alejandra González, docente de Artes Visuales, eligió sumarse en agosto de 2016 a Global Shapers, una red internacional integrada por millenials que tienen experiencia y compromiso por liderar proyectos con un alto impacto social.

Alejandra tiene 28 años y trabaja desde hace seis con niños y adolescentes en temas que combinan el arte y la tecnología. Cuando se enteró de que había un llamado abierto buscando candidatos para integrarse a Global Shapers en Montevideo, no dudó en postularse. Fue un proceso selectivo de tres etapas, en el que tuvo que contar por qué quería sumarse a la comunidad de “transformadores globales”, pasó por diversas entrevistas y debió presentar la idea de su proyecto. En agosto de 2016 quedó seleccionada y se asoció al capítulo local de la red que posee más de 5.500 voluntarios de 20 a 30 años de edad en los cinco continentes. Nos reunimos una vez por mes para presentar proyectos e impulsarlos juntos. Hemos hecho de todo un poco porque lo interesante del grupo es que es interdisciplinario”, cuenta la “shaper” uruguaya. 

Por creer en el poder transformador de los jóvenes para impactar positivamente en las comunidades, tanto a nivel local como global, Coca-Cola es uno de los socios de Global Shapers, iniciativa original del Fondo Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

La red de jóvenes se ganó un lugar en la mesa chica de las grandes decisiones del WEF y tuvo su propio espacio durante las sesiones del encuentro para Latinoamérica, realizado en Buenos Aires del 5 al 7 de abril. Alejandra fue la única integrante de la red de Uruguay en participar de la cita internacional.

“Lo interesante fue que me sentí más parte de América Latina, y me di cuenta de que a veces uno está muy lejos y no entiende todas las realidades que existen. Para mí fue muy importante encontrar “shapers” de mi edad que son la voz de la juventud en cada país”, reflexiona Alejandra

El origen de una gran idea

Alejandra no sólo se llevó una nueva visión sobre América Latina de su participación en el WEF. La docente conoció a Jonatas Sodré, ingeniero ambiental y global shaper de Brasil, con quien acordaron desarrollar un proyecto para concientizar a jóvenes de 14 años de un colegio privado de Montevideo sobre la importancia del agua y el uso responsable del recurso hídrico. Lo harán mediante un proyecto que combina artes visuales, ciencias y tecnología. “Hace mucho que me interesa el tema del agua y me parecía súper importante empezar a trabajarlo en Uruguay. Como acá con sólo abrir la canilla tenemos el agua a disposición, a veces no entendemos que es un recurso que se puede acabar o que en otras partes del mundo es motivo de disputas por ser muy escaso. Nos interesó unir fuerzas para hacer algo juntos”, explica la docente.

El proyecto binacional se pondrá en marcha a mediados de 2017 y propondrá a los jóvenes experimentar con la semilla de Moringa, cuyo uso permite purificar el agua, según comprobó Jonatas en trabajos anteriores. Concretamente, esta simiente hace que toxinas, bacterias o arcilla se acumulen en el fondo y puedan ser filtradas de manera de separar las impurezas y dejar el agua limpia.

Los chicos accederán a clases vía Skype con el ingeniero brasileño, usarán su celular para documentar el proceso y presentarán informes. Con la información recabada elaborarán afiches sobre la importancia del uso responsable del agua que repartirán en el colegio.

“Lo interesante es la conexión. Es un gran desafío, pero me parece muy enriquecedor. Somos parte de una comunidad enorme, que va más allá de nuestras ciudades y países, y empezar a colaborar con otros hará que la conciencia que generamos pueda propagarse hasta llegar a diferentes partes del mundo, de manera de lograr promover un cambio concreto”, asegura, entusiasmada, Alejandra.